Paisajes
María Cristina Bacchetta

Plataforma de Arte, Venezuela, 2006

 

Paisajes de Ojos cerrados, identidades que se desdibujan. Inquietud.
Esa misma inquietud que provoca el recorte de una imagen ex-traña en lo conocido,  fisura del paisaje, ruido inesperado.

“Los ojos son el reflejo del alma”
Pero el alma de quién?. Qué es lo que no veo cuando no veo tus ojos?.
Espejo en el que mi yo se abisma, ahora cegado. Reflejo que se pierde. Desvio inevitable. Desvio necesario. Diferencia que me salva.

Mirada de un otro que refleja mi propia mirada, “me” refleja, es donde puedo ver que me confirma o me rechaza, y en definitiva me confirma aunque me rechace.
Es el brillo en la mirada, deseo de deseo.
O el extravio. Esa mirada que esta más allá de donde todos estamos. Angustia.

Ee ese oscuro objeto…. La necesito, pero si la miro demasiado me devora, como la Medusa.
Lucha apasionada, entre yo y no-yo. Mal de ojos, ojeado.

Es donde me reconozco, donde me “armo”. Y a veces “amo”. Espejismo evanescente de un brillo apagado que me constituye, en la medida que me logre diferenciar. Idas y vueltas que tal vez no acaben nunca. Mirada en la que me hundo, mirada en la que me libero.

Si no veo los ojos, y en ellos, la mirada que me mira, si no soy mirada, corro el riesgo de perderme. De no ser, o tambien de ser nada. Algo queda sin definir, algo queda suspendido.
Es la mirada del otro la que recorta mi imagen en el espejo. Es la mirada del otro la que me confirma en lo que miro. Y es tambien el desvio de su mirada lo que me permite ser.